jueves, 27 de enero de 2011

LA FILOSFÍA ANALÍTICA

Se enmarcan bajo la etiqueta de "filosofía analítica" un conjunto amplio de diversas escuelas con algunos puntos en común. Como consecuencia del nazismo, muchos grupos germanos se vieron obligados a emigrar de sus países de origen, por lo que el movimiento terminó concentrándose geográficamente en el mundo angloamericano. He aquí algunos de sus rasgos predominantes:

Empirismo y positivismo

La crítica al idealismo condujo a la recuperación de la tradición filosófica inglesa: El empirismo y paradójicamente, este retorno al empirismo se dio en la cuna del idealismo ingles: Cambridge. Otro centro de la filosofía analítica será Viena.

Al menos las dos primeras generaciones de los representantes de esta escuela, eran científicos destacados del campo de las matemáticas y la física. Consecuentemente resurge la negación del valor de la metafísica y la consideración de la ciencias naturales como únicas ciencias válidas. 

El análisis del lenguaje


Si la metafísica carece de todo valor, entonces ¿cuál será el objeto de la filosofía?. La respuesta que aparece es: "el análisis del lenguaje". La comprensión de este tópico, varía de acuerdo a los pensadores y las escuelas. La filosofía analítica concibe el análisis de la siguiente manera:

El análisis del lenguaje: Es sentido desde el cual difiere del empirismo ya que no se dedicarán al análisis psicológico. Se trata de un análisis orientado hacia lalingüística y las proposiciones. 

El análisis puede realizarse en una doble dirección: a través del formalismo o el análisis lógico del lenguaje científico y el "antiformalismo" o el leguaje lingüístico del lenguaje común. 

JÜRGEN HABERMAS

Si bien su pensamiento entronca con la Teoría Crítica de la Escuela de Fráncfort, su obra adopta perfiles propios que le conducen a profundas divergencias con sus maestros y predecesores. Su trabajo está orientado a poner los fundamentos de la teoría social con los que poder analizar las sociedades del capitalismo avanzado.

Aunque el pensamiento de Kant tiene un remarcable lugar en la obra de Habermas, el de Karl Marx juega un papel decisivo. El estrecho vínculo entre una filosofía de la razón muy ambiciosa en términos normativos y una teoría empírica de la sociedad es una característica del pensamiento de Marx que Habermas hace suya y que lo distingue de otros contemporáneos y, en particular, del sociólogo Niklas Luhmann y del filósofo John Rawls, con quienes, no obstante, comparte preocupaciones comunes.

La integración de filosofía y ciencia social en una teoría crítica de la sociedad es el rasgo distintivo de la obra habermasiana. Aunque Habermas se vale del concepto filosófico de razón y lo emplea explícitamente en términos de filosofía del lenguaje, lo hace para poder desarrollar una teoría social. Se apoya en la idea de una completa transformación de la crítica del conocimiento en crítica de la sociedad. De ahí, que resulte unilateral entender a Habermas como mero filósofo de la fundamentación argumentativa y de la ética discursiva.

Su primera gran obra fue su escrito de habilitación, traducido al español como Historia y crítica de la opinión pública. En este análisis de la transformación estructural de la esfera pública se aproxima de forma crítica al concepto de opinión pública y recupera la visión eminentemente democrática del mismo, con su distinción entre opinión pública manipulada y opinión pública crítica.

En su obra posterior Habermas tratará de reconstruir el materialismo histórico frente a las nuevas problemáticas de las sociedades del capitalismo tardío. En este sentido, la gran crítica que realizará a Karl Marx será que éste, en su opinión, reduce la praxis humana sólo a una techné, en el sentido de que Marx le otorga la importancia fundamental al trabajo como eje de la sociedad, en demérito del otro componente de la praxis humana que Habermas rescata: la interacción mediada por el lenguaje. Para Marx, el trabajo es, según Habermas, una mera techné, en tanto que está colonizado por la racionalidad instrumental (con arreglo a fines). A diferencia de Marx, Habermas entiende que el cambio social debe darse más bien en un ámbito simbólico, en el ámbito de la comunicación y el entendimiento entre los sujetos. De este modo, esta crítica se asemeja a la reflexión que realizan Theodor Adorno, Max Horkheimer e incluso Antonio Gramsci. Luego de este momento inicial, Habermas repensará esta distinción entre trabajo e interacción como dos momentos irreductibles de la acción y tratará de incluir en la labor productiva (el trabajo) componentes de la interacción, por lo que dirá que es posible pensar un cambio social desde el campo del trabajo.

A partir de la publicación en 1981 de su obra fundamental, La teoría de la acción comunicativa, sus análisis y reflexiones se han orientado hacia la fundamentación de la ética discursiva, la defensa de la democracia deliberativa y de los principios del Estado de derecho, así como hacia las bases normativas requeridas para configurar e incluso constitucionalizar una esfera pública mundial.
Ejemplo de la teoría de la comunicación activa

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