jueves, 27 de enero de 2011

EL EXISTENCIALISMO

Para Kierkegaard, principal antecedente del existencialismo, la existencia es ante todo un existente: el existente humano. Se trata de aquel cuyo "ser" consiste en la subjetividad, en pura libertad de elección. No puede hablarse de la esencia de la existencia, solo puede hablarse de "este existente" o "aquel existente" y la verdad de éstos no es sino la "subjetividad".

 
Así, para Kierkegaard, existir equivale a tomar una "decisión última" respecto a la absoluta trascendencia divina y tal decisión determina "el momento" que no es ni la mera influencia del "tiempo universal" ni tampoco una participación cualquiera en un mundo inteligible eterno. En este contexto, la filosofía no es especulación sino "decisión" en tanto supone una afirmación de existencias.

Este prioridad que Kierkegaard otroga a la existencia sobre la esencia, será común a muchos otros autores contemporáneos como Nietzsche, Dilthey, Bergson, Sartre y Heidegger, aún cuando todos ellos partieron de supuestos diferentes. 

SÖREN KIERKEGAARD(1813 - 1855)
 
Todo el pensamiento de Kierkegaard es una reacción contra el idealismo y la religiosidad formalista de la Iglesia oficial danesa y su teología fuertemente dominada por el hegelianismo. Kierkegaard lo hace en nombre del valor del individuo y de una fe personal y trágica.

 
Kierkegaard es considerado uno de los antecedentes del existencialismo del siglo XX. En efecto, las categorías fundamentales del pensamiento de Kierkegaard son las del "individuo" existente y sus "posibilidades". Lo único real es el "individuo", el singular opuesto al Absoluto. También se contrapone al "pueblo" o a la masa anónima... Kierkegaard, no simpatizaba con los ideales revolucionarios y democráticos del siglo XIX. La soledad del individuo es trágica, porque el singular se enfrenta con su existencia que no está determinada por la necesidad (como en Hegel) sino por la "posibilidad". Pero "lo posible" es infinito y hasta contradictorio, porque en la posibilidad todo es igualmente posible. Entonces las alternativas de la vida no pueden conciliarse en una síntesis dialéctica y no tienen solución. El singular siente que reposa sobre la nada y que tiene que elegir. Elegir en el mundo le provoca angustia y elegirse a sí mismo, desesperación, que es la "enfermedad mortal":  
El vacío de la soledad

La nada engendra la angustia (...) Los conceptos de miedo y otros similares se refieren siempre a algo concreto, en tanto que la "angustia" es la realidad de la libertad en cuanto posibilidad frente a la posibilidad. Esta es la razón de que no se encuentre ninguna angustia en bruto, precisamente porque éste, en su naturalidad, no está determinado como espíritu. Kierkegaard, El concepto de angustia.  

La desesperación es una enfermedad propia del espíritu, del yo, y por consiguiente puede revestir tres formas: la del desesperado que ignora poseer un yo (desesperación impropiamente tal), la del desesperado que no quiere ser sí mismo y la del desesperado que quiere ser sí mismo. (...) La relación entre el alma y el cuerpo es una simple relación. Por el contrario, si se relaciona consigo misma, entonces esta relación es lo tercero positivo, y esto es cabalmente el yo. Kierkegaard, La enfermedad mortal.

JEAN PAUL SARTRE(1905 - 1980)
Como podrán notar, era una persona visca, pero muy intelectual

Podría decirse que Jean Paul Sartre presenta la visión francesa de la visión de Heidegger. Para él, el existencialismo es explorar las consecuencias de un ateísmo coherente. 

La filosofía de Sartre se caracteriza por un ateísmo explícitamente pesimista, en tanto que los seres humanos aunque necesitan una base racional para sus vidas, son incapaces de conseguirla. Para Sartre, el existencialismo es una forma de humanismo en tanto resta la libertad, la elección y la responsabilidad que son propiamente humanas. 

"Es absurdo pero no se ha demostrado lo contrario"
Sartre realizará una distinción ontológica entre el ser en si y el ser para sí, de esta forma, intentará establecer una diferencia entre el hombre y el mundo. Porque mientras que el ser en sí es lo que es, careciendo de toda relación, como masa indiferenciada, refiere al mundo; el ser para sí describe la conciencia humana de modo tal que está en el mundo, en el ser en sí aunque es totalmente diferente de éste. 

Los conceptos de Dios y Creación son absurdos. Dios no existe y por lo tanto todas las cosas del mundo son contingentes porque ningún valor es superior a otro. Las cosas carecen de sentido y fundamento siendo vana la necesidad de hallarlo en tanto el hombre es una pasión inútil. 

La Libertad 

El ser para sí es libre y está condenado a la libertad: "el hombre es ahora absolutamente libre. Pero esta libertad no es un don, sino que el hombre se halla condenado a ella, condenado porque para que la libertad sea plena libertad, no puede haber nada enfrentado normativamente al hombre, ni fe en Dios, ni verdades, ni valores". Sartre. 

A grandes rasgos, se trata de una perspectiva nihilista: El hombre se encuentra solo en un mundo hostil, no tiene otra salida que a sí mismo. 
Habrá libertad, cuando se acabe la política y la economía

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