miércoles, 26 de enero de 2011

DEL TEOCENTRISMO AL ANTROPOCENTRISMO

 En la Edad Media se pensaba que Dios era el centro del universo (teocentrismo), y que la existencia terrena era un mero trámite para llegar a la vida eterna. En el Renacimiento el hombre queda colocado en el centro del mundo (antropocentrismo) y la vida se considera digna de ser vivida a fondo. La principal consecuencia de ello fue una revalorización del mundo y del ser humano.

El humanismo fue inicialmente un esfuerzo erudito que surgió en Italia para recuperar el conocimiento exacto de la cultura clásica grecolatina, muy deformada en la Edad Media. Inmediatamente se transformó en un amplio movimiento que aspiraba al renacimiento del arte y de la manera de pensar y de vivir de los admirados antiguos. Los humanistas italianos del XV, siguiendo el ejemplo de los grandes autores del siglo XIV, Dante, Petrarca y Boccaccio, se esforzaron por descubrir manuscritos latinos antiguos e imitar su forma y contenidos.
La felicidad era la cuestion en ese tiempo
Por una parte, se toma como modelo la poesía lírica de la tradición grecolatina , que aporta diversos géneros, como la oda o la égloga, algunos tópicos literarios, como el carpe diem ("aprovecha el momento"), el beatus ille ("feliz aquel", la felicidad del que se aisla del mundo y vive en la naturaleza), y el locus amoenus ("lugar idílico"), y la mitología como tema literario. Por otra parte, la poesía de Petrarca se asume como modelo absoluto de lírica amorosa. Del petrarquismo se adopta el enfoque psicológico del amante, la descripción de sus sentimientos, la descripción de la amada, así como multitud de figuras e imágenes presentes en el Cancionero. Además de Petrarca, la lírica italiana exporta formas métricas, principalmente el verso endecasílabo y el soneto.

PASCAL Y LA RECUPERACIÓN DEL HOMBRE

El joven Pascal comenzó a mostrar una asombrosa aptitud para las matemáticas y la ciencia: con tan sólo once años escribió un pequeño tratado sobre los sonidos de cuerpos en vibración. Su padre respondió ante esto prohibiéndole continuar dedicándose a las matemáticas hasta que cumpliese quince años, por miedo a que se perjudicaran sus estudios de Latín y Griego. 

No obstante, a pesar de sus prohibiciones, un día lo encontró escribiendo con un trozo de carbón en la pared una demostración independiente de que los ángulos de un triángulo suman dos ángulos rectos.

El pensamiento de Pascal puede ubicarse dentro de la concepción esencialista dualista, dentro del racionalismo antropológico, porque considera, al igual que dicha teoría, que el hombre se compone de cuerpo y alma. Señala, también, que el hombre conoce el universo a través del pensamiento, al igual que lo hace con otras facultades (como el "corazón").

Pascal afirma que el hombre es un ser de "contradicciones", que es un ser grandioso y miserable a la vez. La grandeza del hombre proviene de conocer su miseria. La esencia del hombre, para Pascal, es su pensamiento y es lo que lo hace grande y único. El hombre es un ser mortal sometido a las enfermedades, al dolor, sin embargo, en tanto él conoce su condición es grandioso, y esto es posible gracias al pensamiento.

El universo comprende al hombre a través del espacio, porque este último forma parte del primero. A su vez, el hombre comprende al universo, porque el hombre sabe qué es el universo y sabe que es parte de él, lo que representa un sentido teórico. No es la sola posesión del pensamiento lo que hace grande al hombre, ya que el pensamiento puede ser utilizado de diversas maneras y puede ser desaprovechado. Junto al pensamiento, se requiere practicar la caridad.

Según Pascal el hombre evita pensar en sí mismo porque para el alma es una pena insoportable pensar en el fin de la vida. De ahí el origen de la diversión y de los pasatiempos (los juegos, la casa, la conversación en los salones, la guerra), que sirven a pasar el tiempo sin sentirlo, sin sentirse uno mismo y evitar pensar.

El alma no ve nada en sí misma que la contente, no ve nada que no la aflija, lo que la obliga a esparcirse en lo exterior, buscando perder el recuerdo de su estado verdadero. Su gozo consiste en el olvido y basta para hacerle desdichada obligarle a estar a solas consigo misma.

Pascal dice que el cuerpo y el alma son dos universos unidos y que uno es terrenal, efímero y limitado, mientras que el otro es espiritual, por el cual nos acercamos más a la eternidad de "Dios"; estando esperanzados en su Gracia.

Señala que la verdadera sabiduría del hombre es darse cuenta de que es un ser contradictorio, conocer su grandeza y su miseria.

Pascal se daba cuenta de la vanidad que imperaba en el mundo, de la arbitrariedad de la justicia pero no por eso tenía una postura escéptica.

El amor propio es el amor al yo, al ego, no es lo mismo que el conocimiento de uno mismo. En esa época amor propio significaba más egoísmo que autoestima.

Es difícil lograr amar al yo cuando está sujeto a las pasiones, a los defectos, y a todas las miserias que lo llevan a odiarse más que a amarse

El amor al yo es la negación de la debilidad humana y disimula sus imperfecciones, adoptando distintas máscaras sociales para agradar, sin importar lo falso que sea.

El amor al yo, para Pascal, hace que se mantenga esa ficción que la conciencia puede manejar mejor para evitar enfrentarse al verdadero si mismo y verse tal cual uno es.

Esta contradicción, según Pascal está relacionada con experimentar el tiempo como un período en el que nada permanece eternamente y como un proceso que sólo termina con la muerte.

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